La espiritualidad rosada

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La espiritualidad disfrazada de hada: cuando la luz evita la sombra

Vivimos en un tiempo donde la espiritualidad parece haberse puesto un traje encantador. Hadas, colores pastel, frases positivas y un mensaje seductor: “todo está bien, solo piensa luz”. Pero esta espiritualidad —tan bella como superficial— no suele ayudar.

¿Por qué? Porque sustituyó el paso más incómodo y fundamental del camino interno: 👉 mirar la sombra, la culpa, el miedo y el odio inconsciente que nos habitan.

Muchos sistemas espirituales actuales —como señalaba Kenneth Wapnick— presentan una versión edulcorada de despertar, donde el dolor se disimula, la negación se espiritualiza y la conciencia se anestesia bajo palabras bonitas.

El resultado es una paz falsa.

La mente cree haber llegado a puerto, pero debajo:

• la culpa

• el miedo

• y el odio inconsciente

siguen ardiendo, esperando momento y forma para estallar.

Y lo hacen: en relaciones rotas, enfermedades, violencia encubierta, resentimientos, crisis internas y colectivas.

No es casual.

Si negamos nuestra oscuridad, la empujamos al fondo; y lo que se niega, se manifiesta. La verdadera espiritualidad —la que transforma— no añade luz para tapar oscuridad: deshace oscuridad para revelar lo que siempre estuvo ahí.

Ese camino es menos glamoroso.

No tiene alas de hada, sino disciplinas del alma:

✔ humildad

✔ auto-honestidad

✔ mirada interior sin juicio

✔ responsabilidad radical

✔ perdón profundo

Freud y Un Curso de Milagros coinciden en lo esencial: Hasta que no miremos la culpa inconsciente, la sustituiremos por ilusiones—incluidas las espirituales.

La esperanza para la humanidad no está en “pensar positivo”, sino en almas dispuestas a mirar sin miedo lo que temen ver.

Porque solo en esa entrega, la oscuridad se disuelve y la paz —verdadera— emerge: ✨ dentro y fuera.

 

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